Hay mujeres que nacen con el compás latiendo por dentro.
Naike Ponce es una de ellas.
En El Refugio de Calíope, Dory Lansorena conversa con ella sobre el precio de crecer deprisa, el riesgo de evolucionar y la decisión —valiente— de no traicionarse.
Un encuentro donde la música deja de ser escenario y se convierte en verdad.


