Que Me Narras
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Desde la tinta azul de los bolígrafos más baratos, hasta la más refinada y cara de las plumas estilográficas, no podían soportar a las gomas que “borraban toda clase de tinta” y que, a pesar de no diluir la grafía y sí lijar el papel hasta desollarlo, el caso es que el texto escrito con una u otra tinta, acababa desapareciendo.