Que Me Narras
|

A la pata coja, con un solo brazo y guiñando un ojo, fue suficiente para que un hombre infligiera a los ingleses y sus hordas piratas la mayor derrota naval de su historia. Hay que reivindicar la figura de un hombre, quizá el mejor estratega de su época y el más despistado ya que fue perdiendo partes por el camino.